llegó la hora de hablar sin tapujos. muchos intentan hacerme ver el "buen camino", la "verdad". pretenden hacerme creer que estoy equivocado en todo lo que digo, hago y pienso. aunque quizá los que están equivocados son ellos. lo digo porque hablan como si fueran mis padres, pero no conocen nada de mí...
¿cómo se supone que hay que sentirse sabiendo que eres el paquetillo más grande del mundo? ¿qué se supone que hay que pensar cuando te hacen ver lo simple, pringao e inútil que eres? ¿hay que seguir entonces los consejos que nos dan los demás desde la barrera, sin saber nada de ti ni de tus circunstancias?
"cambiarás"... alguien me dijo una vez eso. una única palabra que se supone que encierra un significado que yo nunca alcanzaré a comprender. me gustaría saber que es lo que hace estar tan seguro a esa persona de que cambiaré. ¿acaso hay alguna regla natural que me he perdido y que hace que todos acabemos del mismo modo? ¿no se asemeja eso al borreguismo? no, señores. el que nace lechón muere cochino. tarde o temprano todos volvemos a vernos en el espejo, de alguna manera u otra, y contemplamos lo que somos en realidad. y algunas personas no ven en el espejo aquello que durante tanto tiempo han querido ver o han intentado que los demás vean. no. ven, por contra, aquello que nunca quisieron ser, pero que fueron, y que, por mucho que a esas personas les pese, han sido y serán durante toda su vida. no hay cambio posible.
sé de muchos que en mi situación sentirían vergüenza, otros sentirían rabia, otros desesperación... yo ya he sentido todo eso. ahora sólo siento indiferencia, resignación y sumisión, que es lo único que se puede sentir ante la más evidente realidad.
aquí podría decir muchas cosas. cosas dichas de forma rebuscada, de forma que no hirieran los sentimientos de nadie, y que fueran lo que los demás quieren escuchar. de todas formas, todos están muy acostumbrados a eso, a escuchar sólo lo que quieren escuchar, sin mirar más allá, sin traspasar la barrera que separa su mundo de ilusiones baldías de la realidad. podría, por tanto, pedir perdón a todos aquellos que me ayudaron, que intentaron ayudarme o que hicieron como que lo intentaron, pero no lo haré. porque por otra parte también podría decirles que la vida es así, que las cosas no salen como nosotros queremos, que es mejor no hacerse ilusiones con nada porque al final los sueños no se cumplen, sino que acaban muriendo en el mismo suspiro que los expulsa del corazón al exterior. creo que así hago un favor al personal. no hiero sensibilidades.
sin embargo, esto no tiene ningún sentido. lo escribo a modo de despedida, y de forma automática, conforme va pasando por mi mente. por eso no me sale nada, roci, porque no sé escribir, y la única salida que me queda es escribir de forma automática, pero tengo la cabeza demasiado llena de cosas que vosotros calificaríais de "mierda", y eso es lo único que podría plasmar en el papel, mierda.
y digo que lo escribo a modo de despedida porque lo dejo. dejo este vano intento de hacer algo a lo que siempre supe que jamás llegaría: escribir. soy un pésimo literato que no sé ver más allá de la forma, palabras barrocas que no dicen nada, y no soy capaz ni de darle argumento a un relato de una página. al igual que también dejo cualquier forma de expresión, tanto escrita como hablada, del tipo de esas ácidas y demoledoras críticas que nunca llegan a más que una inocua queja. me da pena por antonio y por la gente de la revista, porque los dejaré tirados sin ellos merecerlos, y en especial por mi abuelo JJ, que fue el que confió en mí desde el principio, aunque mis relatos no fuesen más que volutas de humo al lado de los suyos. y también por mi lolita, que siempre estuvo a mi lado animándome.
si por algún casual ocurre el milagro de que alguno de vosotros lea esto, sólo le pido un favor: ahórrate las palabras que cuesta decir que sí sé escribir, que escribo muy bien y que mis relatos son muy bonitos. te lo agradezco de antemano. pero, aunque no me las digas con mala intención, son mentiras. piadosas, pero mentiras, al fin y al cabo. la realidad cae por su propio peso. y ante ella no hay negativismos ni positivismos que valgan. y también ahórrate las palabras que emplearás para decir que soy un tío estupendo, mu buena gente y bla bla bla. gracias, pero me tengo escuchado ese cuento miles de veces. y el final es como el de un cuento de hadas. o sea, una completa farsa.
esto es lo que hay. este espacio queda clausurado definitivamente. los que queráis perder el tiempo echándole un último vistazo, tenéis un plazo de dos semanas a partir de la publicación de esta entrada. transcurrido ese tiempo, será eliminado para siempre, y dejará libre un hueco que jamás debió ocupar.
con respecto a mí y a lo demás, no os preocupéis. como si nada ocurriera. mañana volverá a salir el sol...
Alex — 10-09-2006 19:45:12
Jesu — 10-09-2006 19:46:22
Alex — 10-09-2006 19:48:10
Rafa — 19-09-2006 12:02:43